La bruja pampurrias
Pampurrias era una bruja muy bruja. Bruja de arriba a abajo, de un lado a otro y de dentro afuera. Pero había un par de cosas...
La primera era un bolso rosa y brillante que, aunque no era muy de bruja, le gustaba un montón y lo lucía con orgullo cada vez que salía a la calle.
Y la segunda cosa que no terminaba de encajar era el tema de las mascotas. Todas sus amigas, las otras brujas, tenían una o dos, además siempre estaban hablando de ellas…
Así que Pampurrias, varita en mano, decidió crear su mascota ideal.

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